VOLVIENDO AL PARAISO

VOLVIENDO AL PARAISO

En un origen, todo estaba en armonía, todo, incluidos los humanos, que participaban y estaban en un mismo fluir, en un mismo sentir…… el AMOR…….

El amor está en el todo y el todo está en el amor, de todo lo que habita en la tierra, las plantas, los árboles, las montañas, las rocas, los humanos y el resto de animales ……..

Todo se comporta como un círculo de respeto y ayuda mutua, ocupando cada parte el lugar que le corresponde y permitiendo, como un todo, la evolución individual y colectiva de todo lo que nos rodea.

El universo estaba en el puro amor y armonía.

Un día, eso cambió. De los millones de especies, una se apartó del amor, abandonó el PARAISO, en el que nació y vivió. La especie humana, creyendo evolucionar, casi sin darse cuenta, se fue apartando del camino del amor. Cada vez se fué apartando más del camino original, hasta perderse por caminos de infelicidad, egoísmo, individualismo, competición y guerras. Abandonó la paz interior, la paz permanente y, perdido, se fué desconectando de su auténtico ser, del origen de las cosas, del amor.

Viajando por caminos que no llevan a ninguna parte, hemos cambiado lo permanente por lo provisional, la felicidad por el sufrimiento, la paz por la competición y la guerra, la humildad por la búsqueda del poder, la vida que surge de nuestra propia energía, por la falsa e ilusoria vida y energía de los otros y que, como sabemos, nunca nos llena del todo. El consumo real de nuestras propias y verdaderas necesidades lo cambiamos por el consumo artificial e innecesario de objetos y cosas, que como realmente no nos llenan, nos mantienen siempre con el deseo y la necesidad adictiva de….querer más…. . Cambiamos la libertad, por la esclavitud. Cambiamos el ser, por el tener, el tener por el deber, la libertad por la esclavitud, la evolución por el desarrollo tecnológico, …………….. abandonamos la fuente inagotable de nuestra vida……… el AMOR……. Y nos perdimos en la oscuridad.

Antes estábamos en el Paraíso, ahora no. El Paraíso nunca fué un espacio físico bello y hermoso, el paraíso siempre fué lo mismo, el Amor. Cuando estábamos en el Paraíso, quiere decir que estábamos en el Amor. Por lo tanto, la belleza que sentíamos y disfrutábamos, no era física y externa a nosotras, era interna. Estaba siempre en nosotras, porque siempre estábamos en el Amor y por lo tanto siempre estábamos, sintiendo y disfrutando, de la fuente infinita e ilimitada de nuestra propia energía interior. Cuando nos separamos de esta fuente, de este Amor que habitaba y estaba presente siempre en nosotros, entonces abandonamos el Paraíso. Nadie nos echó del Paraíso, fuimos, la especie humana solitos, los que nos fuimos del Paraíso, es decir, del Amor.

Entonces pasamos de tener como guía a nuestro autentico ser interior, a dejarnos guiar por el ego. Dando así origen a un mundo nuevo en la especie humana. Un mundo gobernado por aquello que ya sabemos, y que es la fuente de nuestra infelicidad. El ego se nutre del egoísmo, la competición, el odio, la envidia, etc. Pasamos al libre albedrio, es decir, a dejar de Ser, nosotros, para pasar a ser el ego. No pasamos a ser libres, sino que dejamos de ser el auténtico Ser que llevamos dentro, dando total libertad al ego. Y éste se adueñó de nosotras, pasando a ser sus esclavos. El libre albedrío es, en realidad, la libertad del ego.

Ahora, en la nueva fase de nuestra vida y de la especie humana, sólo nos queda una alternativa, retomar el camino que nos conduce al Paraíso, el Amor, la fuente de la vida. Tenemos que reconducir de nuevo nuestra vida hacia ese Paraíso, en el que estábamos antes y que nunca tuvimos que abandonar. Tenemos que regresar al amor, incorporándolo por entero a nuestra vida, no sólo en la teoría, sino también en la práctica diaria. Siendo Amor y relacionándonos desde el amor, con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea. Caminando, cada vez más, hacia un mundo en el que ya estuvimos y que podemos alcanzar de nuevo, porque sigue ahí, esperando manifestarse de nuevo en nosotras. No está lejos, sigue dentro de nosotros, sólo tenemos que dejar de buscar fuera, para pasar a sentir dentro, sólo así podemos reencontrarnos con nuestro auténtico ser.

Entonces estaremos en el Amor, en la luz, en la paz, en la plenitud y la felicidad de sentir que somos uno con el universo, uno con todo lo que nos rodea. Entonces el amor pasa a formar parte de nuestras vidas y entonces estaremos de nuevo en el Paraíso, compartiendo ese Amor, desde la sensibilidad y el respeto a todo lo que nos rodea, ayudándonos y ayudando a retomar ese camino de evolución hacia una vida auténtica, una vida en armonía con nuestro ser y toda la naturaleza.

Llenando y llenándonos de Amor, nos expandimos y hacemos que todo avance, hacia un mundo mejor.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 16, 2017. Añadir a marcadores el enlace permanente.