NARRANDO MI EXPERIENCIA HACIA MI SER  INTERIOR 

  NARRANDO MI EXPERIENCIA HACIA MI SER       INTERIOR 

           Estando en la distancia, camino hacia lo desconocido, me adentro en el espacio que no se ve y estoy atento a lo que aparece ante mí.

         No me sorprendo, aunque nuevo, siento la misma energía que en otras ocasiones. Todo ocurre de la misma manera, estoy, pero no estoy. Mi cuerpo sigue ahí, pero en realidad ya emprendí el camino hacia el mundo que no se ve, hacia esa vida que está ahí, todo el tiempo, esperando a reencontrarse con nuestro verdadero ser.

         Aparecen colores, sensaciones, el sonido del silencio, y………….  siento mi cuerpo desplazándose por el camino de la creación, donde todo, todo, es posible.

         Estoy en la Ecoaldea Espiral, llueve un poco, estoy en el Camino de los Gnomos, al encuentro con Mi Ser Interior. 

         Llego al sitio indicado y, junto al círculo, me siento en una de sus dos rocas planas. Percibo los sonidos de las gotas, que caen de las hojas hacia mí. Siento como las gotas van llegando y atravesando cada uno de mis cuerpos. Es una agradable sensación, sentir que formo parte plena de la naturaleza. Puedo ver mi energía invadiendo todas las partes de mi ser.

Miro hacia arriba, la luz es suave y el sonido de la lluvia permanece ahí, alimentando la visión de mis ojos.

         El verde que me rodea es intenso. La energía está en todo el espacio desplazándose, moviéndose de un sitio a otro y pasando también a través de mí. Contactando con la esencia que soy, me transformo aún más y empiezo a no tener forma y desplazarme en el espacio, integrándome en el aire, y toda la naturaleza de Mi Ser Interior.  Todo en mí es belleza, todo en mí es conexión, no existe el pensamiento, ni la razón, sólo el sentir y la contemplación. Entonces, el color amarillo, la energía, empieza a brotar del círculo. El tiempo avanza lentamente, la oscuridad va llenando el ambiente, pero todo lo percibo sin ninguna dificultad.

        

                 En este momento, siento una presencia que se me acerca y detrás le siguen otras. Como viéndolo normal y natural, yo, cogiendo forma, me siento de nuevo en la roca plana. Desde ahí, contemplo.  Son cuerpos en vida, sonrientes, que se desplazan hacia mí. A veces, sus cuerpos energéticos, se entremezclan unos con otros. Llegan en ocasiones a unirse en uno y luego se vuelven, ligeramente, a separar. A veces dirigen su mirada hacia mí, también su cuerpo, y sin previo aviso, se siguen desplazando pasando cerca de mí y continuando en ese camino circular en mi ser interior. Están felices, no dicen nada, pero lo dicen todo. Se mueven despacio y armónicos.

         De improvisto, todos dirigen su mirada hacia mí, empiezan a coger forma humana y, de repente, todos, a un ritmo lento y acompasado con el movimiento libre, de brazos, piernas y cuerpos, se desplazan hacia mi encuentro. No caminan, se mueven en armonía con la tierra, las hojas y las ramas bajas de los árboles. Son 6 y finalmente, llegando por diferentes sitios, se acercan a mí. Siento su proximidad, mi energía se eleva y eleva, mis cuerpos desprenden cada vez más luz. Estando ya frente a mí, empiezan a acercar sus manos y cara a mi cuerpo. Siento y veo, con total claridad como, unos y otros, van acariciando todas las partes de mis diferentes cuerpos. Lo hacen despacio, muy despacio y con mucha suavidad y ternura. Yo, aceptándolo como algo normal, no estoy sorprendido, simplemente participo de su danza, sintiendo y expandiendo el amor que soy y que llevo dentro.

         Entonces se van parando, hasta que quedan quietos frente a mí. Todos están observándome en silencio. Entonces extendiendo sus manos hacia mí y, haciendo yo lo mismo, uno mis manos con las de ellos y todos, como compartiendo una misma frecuencia, al mismo tiempo, bajamos la cabeza, y, de rodillas, por encima del círculo, sin tocar el suelo, unimos nuestras manos, formando un círculo con nuestros cuerpos. Todo era suave, sensible y muy bello. Empezó a emanar tanta energía de todos nuestros cuerpos, que, en poco tiempo, se formó como una gran bola de energía que casi no dejaba ver las partes de nuestro cuerpo. Todo fué en incremento y, cada vez más, estábamos envueltos en una mayor frecuencia y ya, casi, sin vernos. Sin duda, por momentos, nos estábamos fundiendo todos, en uno solo.

         Lenta y circularmente, empezó a girar la energía. Sentía ese momento, pero apenas mi mirada la percibía.

         Sabía que algo iba a pasar, pero no sabía qué, sólo la luz, que en ese momento había, se movía en el ambiente. Todo lo demás estaba completamente en el presente. Sin esperar nada, pero sabiendo y siendo consciente de la belleza que me envolvía, me dejé ir. Y, llevado por una gran sensación de paz y amor, de repente desaparecimos todos del espacio. Podía ver el círculo y las dos rocas planas, los cuarzos puros rodeando el camino del círculo, pero, no veía mi cuerpo.

         Me di cuenta que estaba totalmente integrado en el todo. ¿Era luz?, ¿era energía?, era una elevada vibración?, no lo sabía. Yo estaba allí, sintiendo como nunca, el espacio y su maravillosa energía. Formaba parte de las hojas, de los árboles….. También formaba parte de la tierra, y sentía la presencia de los cuarzos puros, por encima mío. Formaba parte de las rocas planas y aún podía percibir mi cuerpo sentado en ellas.  El aire era uno conmigo. Todo lo veía y todo lo sentía. Toda la naturaleza del espacio es una conmigo. Imposible describir que siento en este momento, formando parte del todo, estoy en una plenitud sin límites. Todo forma parte de mí y yo formo parte del todo. Me desplazo, según lo siento y estoy dentro o fuera de todo lo que veo.

         Entonces, sin poder evitarlo, noté que me desplazaba, yendo más allá de mí y de mi ser interior, una fuerza me acompañaba. Como una ardilla, recorría los espacios a través del aire o desde el interior de las ramas de los árboles.

         Ahora, me detengo, manteniéndome en el espacio. Debajo mío puedo ver la Balsa de la Alegría. No está igual, puedo ver la calma del lugar, el agua y……. oigo sonrisas, ……. Pero no veo a nadie y, curiosamente, el sol brilla. La roca de la balsa me llama y asiento mi invisible cuerpo en ella……. Entro dentro de la roca, formando parte de su energía.

         Entonces salgo de la roca, me elevo y a través del agua de la Balsa de la Alegría, penetro en el interior de la tierra, apareciendo por el Camino de los Gnomos y, entrando por la corteza de un gran roble, me elevo hasta una de sus ramas altas. Allí, me dejo caer en un lento descender, como si de una armónica danza se tratara.

         Voy llegando de nuevo a la tierra. Entonces me doy cuenta que estoy en el Camino de los Ciervos, y sin pensarlo dos veces, me deslizo hasta el Lago de los 4 Elementos. En ese momento, me doy cuenta que soy agua, noto en mí la vida y la transparencia del agua. Me desplazo en ella, bajando, con la corriente del pequeño Río de la Luz.

         Mientras desciendo, puedo ver las Ruinas del Molino. Ahora paso cerca de su cueva y continuamos bajando.

         Entonces, todo para, ah!, ya lo entiendo!……. he llegado al Lago del Corazón. De inmediato penetro en la tierra y, a través de unas raíces que me encuentro, me elevo por uno de los dos grandes Robles del Destino, que rodean el Lago del Corazón. Es un roble alto, bello y lleno de vida, percibo su fortaleza interior.

         Mientras me elevo por el roble, ¿qué extraño?, siento algo diferente. Me quedo suspendido y contemplo. Salgo a la corteza, veo que estoy a mitad del tronco. ¿Pero, qué ocurre?, noto una fuerza que me anima a fluir y continuar subiendo. ¿Qué extraño?, todo en ese roble me está diciendo que continúe. Armonizo con esa fuerza, que no es mía , pero me dejo llevar. Ella me está indicando el camino hacia arriba, yo, sin oponerme a la vibración de mi nuevo camino, fluyo, feliz y contento, abrazando mí destino. 

         Noto que la velocidad se reduce, debo estar llegando al misterioso final de mi camino? De repente, me encuentro al final de una fina y ligera rama del roble.

         Observo, dándome cuenta que estoy muy alto, por encima de la parte grande del Lago del Corazón. Estoy parado, en total silencio, integrado en la rama y sus hojas. Estoy como suspendido, movido ligeramente por la energía natural en movimiento.

         Estoy ahí, en el Roble del destino, puedo oír su latido, su respiración y su voz, que me dice: espera, el tiempo llega y dentro de poco la luz tu verás……….

¿No sé qué quiere decir? Espero, sin preocuparme de más. Sigo en conexión, esperando en paz lo que vendrá.

         Entonces, siento cómo mi energía sale del interior de la rama y se posa encima.

         Entonces, noto que algo se mueve en mi interior.  De repente, de dentro de mí sale uno de los 6 seres y se posa en una de las ramitas cercana. Casi sin darme cuenta, continúan saliendo los 5 seres restantes y, con suavidad y movimientos rítmicos, como guiados por una pequeña brisa, se ponen todos en diferentes ramitas cercanas.

         Estamos los 7 allí, ¿qué está pasando? Los seres están alrededor mío sin decir ni hacer nada, sólo me miran, haciéndome llegar sus energías. Me están dando algún mensaje, pero no percibo bien el qué.

         Entonces, de repente, todos los seres al mismo tiempo, miran hacia abajo. Yo miro, pero no veo. Abajo hay muchas zarzas y muchas ramas dejadas. Ellos, sin moverse ni decir nada, continúan mirando abajo. Vuelvo a observar, pero como antes, no veo nada que llame mi atención.

         De improvisto, pillándome por sorpresa, todos extienden una mano, que colocan con suavidad sobre la parte de mis hombros. Siento mucha mucha energía. En ese momento, al mismo tiempo, todos vuelven a mirar hacia abajo, yo hago lo mismo y,………….. nada. Ellos, sin cambiar su posición, continúan igual. Yo vuelvo a insistir, miro y me detengo. Ellos extienden el otro brazo, yo hago lo mismo con los dos…………… . De repente, si!, veo algo!, es una luz!. Estoy muy contento y feliz, al fin veo. Es una luz abajo. Me quedo fijamente mirándola y, con mucho asombro, veo como esa luz se va expandiendo. Está transformando el espacio. Todo en el suelo, se está convirtiendo en un espacio grande y completamente plano.

         Relajado pero inquieto por el misterio, veo que ya no hay zarzas ni ramas, sólo un suelo plano, que veo que se va agrandando, hasta convertirse en un gran circulo.

         El círculo es precioso, todo lleno de luz. Entonces, como llegando el misterio a su fin, el círculo dejó de crecer. En ese momento, los seres retiraron la mano de mi cuerpo y uno tras otro, como el deslizar de una suave y fina hoja, van bajando hacia el círculo y distribuyéndose en la parte externa del borde del círculo, a la misma distancia uno de otro.

         Yo estoy maravillado con lo que acabo de ver.  Yo seguía encima de la delicada rama. Todo estaba quieto, nada ocurría, habría todo acabado?

         Entonces, los seres giraron la cabeza, mirándome. Me pilló por sorpresa, pero, rápidamente entendí lo que querían y, en conexión con el roble y toda la naturaleza, me dispuse a dejarme caer de la rama, para deslizarme hasta su encuentro……………

         Al igual que ellos, inicie el recorrido hacia el círculo, deslizándome por el aire. Buf!, me siento estupendo moviéndome sin ningún esfuerzo, sólo dejándome llevar.

         Cuando me di cuenta,  llegue al suelo en el interior del círculo. En ese momento, los seres vinieron hacia mí y elevándome, me desplazaron hacia el centro. No sabía muy bien lo que ocurría, pero estaba a la expectativa. Entonces los seres se separaron de nuevo, regresando cada uno a su lugar.

         Entonces, ellos extendieron los brazos, en diagonal hacia abajo. Las manos abiertas miraban hacia arriba. Yo hice lo mismo.

         Estábamos los 7 en conexión, se veía la armonía del momento. El tiempo pasaba y todos en meditación estábamos. De nuevo, la energía estaba visiblemente ocupando el ambiente. Era un momento increíble y extraordinario sólo sentía un gran y profundo amor.

         Entonces, mágicamente, las hojas verdes del roble, se tornaron ocres y después marrones. Como si de repente, el otoño hubiera llegado, conforme las hojas iban cambiando de color, empezaron a viajar por el aire y por todo el espacio del círculo e iban llegando también a nuestros cuerpos. Todos, con los brazos y manos medio extendidas, disfrutábamos de las caricias que las hojas nos hacían. Todos mirábamos hacia el roble agradeciéndole el gesto.

         La lenta y continuada lluvia de hojas no cesaba. En ese momento………….., uno de los seres, dando un paso hacia el frente………. levantó los brazos al tiempo que decía, soy la Ecología! . A continuación, dando también un paso al frente e igualmente extendiendo los brazos hacia arriba, todos, uno detrás de otro, fueron haciendo lo mismo y diciendo sus nombres: soy la Salud!, soy la Alimentación Respetuosa!, soy la Comunidad!, soy la Infancia Respetuosa! soy la Autosuficiencia!.

         Yo que estaba totalmente atento, oía sus voces resonando, como si salieran también de mi interior, sin duda, estábamos todos en conexión.

         Entonces yo, haciendo lo mismo que ellos dije: soy Espiritualidad.

         Entonces, todos, compartiendo lo que ya estaba resonando en nosotros, al mismo tiempo dijimos: este es el Circulo de Poder!. Y continuamos diciendo: es el círculo de transformación de la vida y entrada hacia el otro mundo. Y acabamos diciendo: es el círculo de reencuentro de nuestras almas y descanso de nuestros cuerpos.

Fue entonces cuando comprendí que los 6 seres en realidad eran almas, almas de este o de otros mundos.

De donde había salido todo ello, no lo sabía, pero todo estaba tranquilo y lleno amorosamente de vida.

En ese momento, la energía, que no había parado de llenar nuestros corazones, empezó a amplificarse y expandirse aún más. Caminamos al reencuentro, y en un gran abrazo colectivo, quedamos todos en contacto, de brazos, piernas y cuerpo………..

En este momento, está apareciendo una espesa nube de energía. Es muy visible y va cambiando libremente de colores. Cada vez es más espesa, y como antes, nos va envolviendo por completo, hasta formar una gran bola circular que, penetrando en la tierra, se deja ver en su media mitad externa en el círculo.

No nos veíamos, pero sentíamos nuestros cuerpos, que en contacto estaban, en pura energía.

Yo estaba completo, nada en mí estaba vacío, las multicolores energías de la bola, entraban y salían libremente de mi cuerpo. Estaba tan absorto por el momento, que no me di cuenta que el contacto con las almas estaba desapareciendo.

Efectivamente, ya no las sentía, ya no estaban presentes.  También veía que la circular y espesa energía, estaba entrando en la tierra. En el exterior, ya sólo un ligero color de energía lila quedaba, dibujando externamente, la otra mitad de la circunferencia.

Yo había regresado a mi estado de cuerpo físico, pues notaba mis manos acariciando mi cara.

Todo había sucedido y yo ya era visible. Me había distraído en un corto respirar. Mis ojos se abren y me veo y veo frente a mí……………. Estoy solo, en el Circulo de Poder. …………………..Estoy paralizado y claramente sorprendido. Mi rostro se torna alegre y mi sonrisa irrumpe en el ambiente……………nada llega a su fin, pues lo que ahora estaba viendo, sobrepasaba cualquier visión que yo pudiera pensar……….. Veo, muy sorprendido, que frente a mí y en todos los espacios del círculo, que al principio ocupábamos las 6 almas y mi ser, han aparecido 7 árboles. Los veo perfectamente, son frutales y están cargados de fruta amarilla, marrón, negra, roja y verde…. Que maravilla…….

Sentía dentro de mí, una explosión de satisfacción, felicidad y alegría. Sin saber bien que hacía, empecé a caminar, siguiendo el circulo de los frutales. Luego empecé a contar, decidiendo que a las 21 vueltas me pararía. Y cada vez que yo el círculo completaba, daba las gracias a la tierra, al viento al sol y al agua……….. y como no, por supuesto, daba también las gracias a mi ser interior y las almas que nos acompañan.

Finalmente doy un amoroso abrazo a cada uno de los 7 árboles. Es mi manera de agradecer al Universo esta experiencia en este maravilloso y nuevo día.

11 del 11 del 2018 (2+0+1+8): 11

Ecoaldea Vegetariana Espiral

Atzar

lago del corazon

Anuncios
Esta entrada fue publicada en noviembre 11, 2018. Añadir a marcadores el enlace permanente.